Good citizens with yellow fever

De niño una de las clases que generaba mayor interés eran las ciencias sociales, reconozco que el gusto por acumular información a sido en gran medida a la fascinación que aun genera en mi: la historia, la geografía y la filosofía. De hecho, si no hubiese sido Licenciado en Física, seria Licenciado en Ciencias Sociales.

 

En alguna ocasión (en una de esos momentos que difícilmente se olvidan), una de las tareas era averiguar por un tal Oreste Síndici, la maestra, ¡muy orgullosa ella!, afirmaba que gracias a él existía uno de los símbolos patrios. Como complemento a la actividad, era necesario averiguar cuales eran los símbolos patrios de nuestro país, ya que como buen ciudadano —decía ella— había que reconocerlos, respetarlo y honrarlos. El tema llamo mi atención, en parte por la forma como lo dijo la educadora “buen ciudadano” y en parte por como lo expresaba: su emoción, su pasión, sinceramente, me contagiaron. Las emociones de aquella mujer, aun inundan mi retina. Finalmente el señor Oreste, resulto ser un compositor italiano, autor de la música del Himno nacional de Colombia.

 

Recuerdo entre sueños, que después de esa actividad, dedicamos tiempo a analizar, entender e interpretar, una a una, las estrofas del himno nacional e intentar discutir lo que plasmó Rafael Nuñez en la letra del himno nacional. Supongo que actualmente, entre los lineamientos curriculares en Ciencias Sociales aun existirá, el promover eso que la maestra mencionaba, “Ser un buen ciudadano”. De seguro que si la maestra hubiese sabido que el termino fue acuñado por Theodore Roosevelt, reconsideraría su expresión de “buen ciudadano”1. En el periodo comprendido entre (1901 – 1909) Theodore Roosevelt fue presidente de los Estados Unidos. En esta etapa, Roosevelt orquesto la separación de Panamá de Colombia, Theodore fue uno de los responsables de la guerra filipino-estadounidense entre los años 1899-1902. Nuestro amigo Roosevelt, premio Nobel de Paz por cierto, no en vano es uno de los personajes emblemáticos del imperialismo Yankee. Algún pecado ha de tener la gestora del mi gusto por la lectura histórica, la pasión por la geografía y el deseo de aprender filosofía, supongo que esos hechos superan sus pretensiones de ser un “buen ciudadano”.

 

Comic de las politicas imperialista de Theodore Roosevelt.

 

En el marco argumentativo de un “buen ciudadano” no tenemos buenos ejemplares actualmente: Shakira, Fonseca, mi maestra ha de estar desilusionada, no solo de ellos, puede estarlo también de mi: No me se las once estrofas del himno nacional, aun no logro comprender que tiene que ver Dafne y Apolo2 con el escudo nacional, no diferencio nuestra flor nacional y las 25.000 (o más) especies de orquídeas existentes, aun dudo que el ave que aparece en el escudo sea un Condor, ¿No será un zopilote? y últimamente me da comezón el recientemente-adherido símbolo patrio: La selección Colombia.

 

Mi profesora habría perdido la esperanza en mi al saber que como “buen ciudadano” no tengo en mi memoria que estaba haciendo el 19 de junio de 1990 a las 10:00am, recuerdo pasajeramente que el 06 de septiembre de 1993 no tuve que ir al colegio, ya que se proclamo día cívico nacional, en gran medida al resultado del partido entre la selección de fútbol de Colombia (SFC) y la selección de fútbol de Argentina, en el Estadio Monumental de Núñez el 05 de septiembre del 1993. Existen acontecimientos mas recientes que han incrementado y catapultado a la (SFC), como un símbolo patrio. “Hay que seguir y honrar a la (SFC) por que somos Colombianos”, muletilla de moda por estos días propiciado por los medios de comunicación, por el estamento, por la iglesia y por la providencia del pueblo.

 

Hay una onda que se mueve de manera vertiginosa, que busca a toda costa relacionar a un equipo de fútbol y los símbolos patrios, por lo menos así yo lo percibo, ¿ustedes no?. Todo no es mas que una excusa que permite confundir nacionalismo, idolatría y orgullo patrio. La hipótesis que planteó, esta dada por la proporcionalidad entre los resultados de la (SFC) y los símbolos patrios, que ha emergido como principio de flotabilidad del oportunismo y el falso nacionalismo, sumado al paganismo por todo aquello sinónimo de: selección, fútbol, mundial.

 

En mi humilde opinión, reconocer los símbolos patrios en nuestro país, respetarlos, honrarlos es una medición perversa de buen colombiano, con un error de medida entre ser buen colombiano y ser buen ciudadano. Colombiano es por definición, natural de Colombia o perteneciente o relativo a este país. Ciudadano por otro lado, según explica Isidore Cheresky, es un conjunto de atributos legales y a la vez un miembro de una comunidad política 3.Pero que será ser buen ciudadano o ser buen colombiano?.

 

¿Es buen Ciudadano Alvaro Uribe cuando en su gobierno dio la orden de incursionar en territorio ecuatoriano y ejecutar allí una operación militar, con el argumento de su “lucha” contra los “Terroristas de las FARC”?4,5. ¿Es un buen Ciudadano violar la soberanía?, ¡el Führer lo hizo!. Como buenos ciudadanos honramos al “nuevo símbolo patrio” — (SFC) — y por definición (la de mi maestra, claro esta) somos buenos cololombianos, pero y ¿que pasa cuando el buen colombiano tanto en la búsqueda de su lucha contra los “terroristas” como en una celebración de un partido de fútbol, termina irrespetando, violando o incluso acabando con la humanidad de su compatriota?.

 

El relacionar buen ciudadano o buen colombiano con los símbolos patrios, y dejar de lado la tolerancia, el respeto, la igualdad, la diversidad cultural es tan irrelevante como lo puede llegar a ser una clase de historia en que se hable de las causas de un guerra y no de las consecuencias. Yo veo este “movimiento futbolero” como una demencia colectiva o como un virus. Sabemos que el Führer es un Poliovirus6(Desafío a Correa pero nunca tuvo el valor de confrontar a Chavez, en el papel, militarmente Ecuador es mas débil que Venezuela, esa a mi modo de ver, es la explicación) y recientemente leyendo un articulo de la BBC encontré alguna relación entre la fiebre amarilla y el fenómeno generado por los triunfos o derrotas de la (SFC).

 

La fiebre amarilla es causada por el virus de la fiebre amarilla, es una enfermedad que ocurre actualmente solo en las zonas intertropicales, es un padecimiento viral que causa 30.000 muertes cada año El fenómeno generado en Colombia (Pais intertropical) por los triunfos de la (SFC) en el mundial de fútbol celebrado en Brasil en el mes de Junio, trajo consigo desordenes, riñas y muertes entre los aficionados de fútbol. Sin hacer mucho esfuerzo, se encontrara que tanto la fiebre amarilla como la celebración de un partido de fútbol son trastornos que causan la muerte de cientos de personas al año. Dicho fenómeno (el generado por los triunfos, obviamente) debería llamarse fiebre amarilla, igual que la enfermedad.

 

La fiebre amarilla en nuestro país de “buenos colombianos” dejó varios muertos. Pero no fue lo único que dejo. El 20 de junio de 2014, un día después de que la (SFC) confirmara el paso a la segunda fase del mundial de fútbol de Brasil 2014, el Banco de la República confirmo el aumento en 25 puntos básicos de la tasa de interés de intervención. Puede ser casualidad, azar, suerte o mala suerte, ¡No lo se!. La tasa de interés de intervención consiste “en modificar la tasa de interés mínima que cobra el Banco de la República a las entidades financieras por los préstamos que les hace, o la tasa de interés máxima que pagan por recibirles dinero sobrante.7. La tasa de interés de intervención es el principal mecanismo de intervención política monetaria usado por el Banco de la República, para afectar la cantidad de dinero que circula en la economía. No se necesita ser especialista en Política económica, para inferir que tales aumentos en los Intereses de intervención se verán reflejados no en la banca nacional, sino en los usuarios, esos mismos usuarios que estaban celebrando.

 

El termino “buen ciudadano” es un mecanismo que le sirve de yugo tanto al liberalismo y neoliberalismo, como le puede servir el fútbol. Bien se podría utilizar la frase celebre de Marx “La religión es el opio del pueblo”8 y acuañarla a “El fútbol es opio del pueblo”. Recientemente encontré un texto que habla abiertamente de la economía del fútbol: “Soccernomics”9. El libro aborda temas realmente atrayentes: La felicidad, la discriminación, la pobreza, el hambre; todos planteados bajo la óptica del futbol-soccer. Sin haber terminado de leer este texto se puede deducir, que el fútbol y el capitalismo son la pareja de moda del momento. El soccer es indiscutiblemente el mejor somnífero que se pudo haber ingeniado.

 

Existe una vacuna efectiva para la fiebre amarilla (la del mosquito) pero no se conoce cura por lo que cuando personas no vacunadas la contraen solo se les puede proporcionar tratamiento sintomático10. No soy patólogo ni mucho menos nosólogo, no me interesa ser psicólogo, pero podría proporcionar un juicio dentro de mi actividad profesional. Aunque, la fiebre amarilla (la del fútbol) aun no tiene una vacuna efectiva, y parecería que no existe motivación por parte del estado o de alguna organización para generarla, el mecanismo mas oportuno seria la educación.

 

Evitar la picadura del mosquito del fútbol, es inevitable. Sin embargo, enseñarle al niño respetar11 el pensamiento divergente, fortalecer la tolerancia en situaciones amorfas y convivir con los niveles de alegría y amargura, podría generar un blindaje que estimule en el adulto celebrar moderadamente. El narcisismo patriótico es una inyección que hay que impedir en los primeros años de raciocino del pequeño. El orgullo patriótico si bien debe cultivarse, hay que definirlo como un sentimiento de valoración de una cultura no por encima de la vida misma, sino bajo el marco de RESPESTAR LA VIDA DEL OTRO. La idolatría en nuestro tiempos es un engranaje del estado, que siembra constantemente ídolos para mantener al pueblo sometido a patrones. Trasmitir que se idolatra y que no, puede ser contraproducente, en mi opinión, se debe ayudar a fortalecer los rasgos propios de la personalidad del niño. Desafortunadamente no solo depende del docente, también necesita de la escuela, de la familia, de la sociedad y en definitiva de su propio entorno. Parecería utópica una vacuna y poco efectivos estos tratamientos sintomáticos, pero hay que aventurarse a esa empresa, finalmente es uno de los tantos propósitos de la educación. No hay que perder la esperanza y sí llegase a disipar en — mi opinión — hay que replantearse el papel como educador.

 

Una empresa en quiebra es aquella que se sueña pero no se intenta. Nickthor.

 

Referencias y material de intéres.

  1. Theodore Roosevelt, Speech at New York (1902-11-11). Ultima revisión 02-10-2014.
  2. Impeluso, Lucia; Stefano Zuffi (2003). Gods and Heroes in Art. Los Angeles: Getty Publications.
  3. Lechner, Norbert; Quiroga, Hugo; Cheresky, Isidoro (1999). Estado, democracia y ciudadanía. Darío Macor.
  4. Se profundiza la crisis andina. Ultima revisión 02-10-2014.
  5. Crisis andina. Ultima revisión 02-10-2014.
  6. Ryan KJ; Ray CG (editors) (2004). Sherris Medical Microbiology.(4th ed. edición). McGraw Hill.
  7. Tasa de intervención de política monetaria del Banco de la República. Ultima revisión 02-10-2014.
  8. Dognin, Paul-Dominique. Introduccion a Karl Marx.Universidad Católica Andrés Bello.
  9. Kuper, Simon (2009). Soccernomics.Nation Books, Edición 2014 – 464 páginas.
  10. Fiebre Amarilla. Titúlo original: Yellow fever. Ultima revisión 02-10-2014.
  11. Educación para el respeto. Titúlo original: Éducation du respect. Ultima revisión 02-10-2014.

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